FAQs sobre la gaita
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¿Qué es una gaita?
En el Estado Español existen diferentes instrumentos que, en español, en asturiano, o en gallego-portugués, reciben el nombre de GAITA. Sin embargo, a pesar de que el nombre es común, todos ellos son muy distintos. Todas las gaitas no son cornamusas, y además hay cornamusas que no reciben el nombre de gaita.
Instrumentos que reciben el nombre de gaita pero no son cornamusas
Gaita charra

Una gaita charra al lado de un palillo,
los dos encima de un tambor
La gaita charra es una flauta de tres agujeros que se utiliza en la provincia de Salamanca. No tiene lengüeta de caña, ni fuelle. No es una verdadera cornamusa, sino una flauta de bisel, similar a la flauta dulce, sólo que con menos agujeros, ya que se toca sólo con la mano izquierda. Del hombro del mismo lado cuelga un tambor mediante una correa, mientras que con la mano derecha se empuña una baqueta que golpea el parche.

Una gaita charra, mostrando los tres agujeros
Está emparentada con otros instrumentos parecidos, como la xipla asturiana, la flauta rociera de Andalucía, el txistu vasco, el flaviol catalán o el galoubet del sur de Francia, todos ellos tocados sólo con una mano.
Gaita zamorana

Una gaita zamorana es una zanfoña
La gaita zamorana recibe ese nombre en enciclopedias y tratados de instrumentos musicales, pero nadie lo usa en ningún lugar del Estado Español en el habla corriente. Se trata por lo tanto de un nombre erudito y, además, inapropiado.
Una gaita zamorana es una zanfoña. Tampoco se trata por lo tanto de una cornamusa. Y por añadidura, no tiene nada de específicamente zamorano. “Zamorano, zamorana” quiere decir propio o natural de la provincia de Zamora. La zanfoña es un antiguo instrumento que se toca desde Portugal hasta Rusia, en diferentes versiones. La que se toca en la Península Ibérica (España y Portugal) es un modelo único, sin variantes locales. Es decir, es igual la zanfoña tocada en Zamora que las de Galicia, Asturias, Castilla, etc…
Lo que sí es cierto es que, al tener unas cuerdas “cantantes” que producen las notas de la melodía, más otras que producen un bajo continuo, el sonido resultante recuerda a las gaitas de fuelle, motivo por el que en Asturies la zanfoña a veces recibió el nombre de “gaita de rabil”, haciendo referencia la palabra asturiana “rabil” a lo que en español se llama manivela.
Gaita

Un grupo tocando la gaita navarra y un tambor

Una gaita navarra tiene lengüeta pero ningún fuelle
En buena parte de la Península Ibérica, con la salvedad de Portugal y Andalucía, se tocan algunos modelos de oboe popular, que según las zonas y las lenguas reciben diferentes nombres. El más común en español es el de dulzaina. Sin embargo, tanto en Navarra como en Aragón, a estos oboes se los denomina como “gaita”. Tienen doble lengüeta como el puntero de una gaita gallega o asturiana, pero se tocan directamente con la boca. No poseen ni fuelle ni bordones, por lo que tampoco son verdaderas cornamusas.
Juguetes sonoros

Una gaita zamploña, hecha de un paja de alcacer
Existen en Asturies y otros lugares una serie de objetos que son más juguetes sonoros que verdaderos instrumentos. En Asturies se llama a veces “gaita” a una paja de alcacer a la que se le hace un corte, de modo que se produce una lengüeta que vibra al soplar. En otras ocasiones, a este mismo objeto se lo denomina “zamploña”. En la comarca asturiana de Següenco se utilizaba una especie de clarinete fabricado con una rama ahuecada de sauce, a la que se le practicaban algunos orificios digitables. El sonido provenía de una lengüeta sencilla, del mismo tipo que se coloca en el roncón de una gaita de fuelle. A este instrumento se le llamaba “gaita de Següenco”. Tampoco se trata de una verdadera cornamusa.
Bien, hasta aquí el apartado de lo que no son verdaderas gaitas. Pasamos al siguiente, el de las gaitas con fuelle.
Instrumentos que son cornamusas
Cornamusas
El nombre de cornamusa no se utiliza prácticamente en ningún lugar de la Península Ibérica, tratándose de un cultismo tomado del francés “cornemuse”, que quiere decir gaita en general, con su odre y uno o más bordones. Utilizaremos aquí esta palabra únicamente en el sentido taxonómico en el que lo usan los especialistas que a partir de Sachs y Hornbostel se vienen dedicando a clasificar organológicamente los instrumentos musicales:
Cornamusas: aerófonos múltiples de lengüeta con depósito flexible de aire.
Es decir, se trata de un término técnico que vale para englobar lo que en asturiano o gallego conocemos por “gaita”, en francés como “cornemuse”, o en inglés “bagpipe”. Existen en la Península Ibérica 6 tipos diferentes de cornamusa, aunque no todos ellos incluyen la palabra “gaita” en su nombre.
Xeremía

Una xeremía de Mallorca
Toni Roig (xeremies) y Pep Rotger (fubiol y tamboril)
Cortesía de Anuario de la Gaita
Es una gaita propia de Mallorca, la mayor de las Islas Baleares. Pertenece a la familia mediterránea de las gaitas, y está estrechamente emparentada con las italianas (“zampogna”) y con las catalanas (“sac de gemecs”).
Sac de gemecs

Un sac de gemecs de Cataluña
Es la gaita que se utilizó tradicionalmente en Cataluña, y está emparentada con la xeremía mallorquina y con la zampogna italiana. Desde hace algunos años se trabaja intensamente en su recuperación, pero comparativamente a la situación en Galicia y Asturies, su uso está mucho menos extendido.
Gaita de boto

Una gaita de boto de Aragón
Es el nombre que tradicionalmente recibía la cornamusa propia de Aragón. Como allí se denomina “gaita” a un oboe popular, para diferenciar ambos instrumentos al nombre de la cornamusa se le añade “de boto”, que en aragonés quiere decir “de odre”. Ésta sí es una auténtica gaita de fuelle. Como en el caso de Cataluña, desde hace algún tiempo se trabaja en su recuperación, pero también es un instrumento de un uso más limitado que en Asturies o Galicia.
Gaita de fole

Una gaita de fole, una gaita portuguesa
Es el nombre que recibe un tipo de gaita utilizado en el norte de Portugal y en la vecina provincia española de Zamora, aunque insistentemente se cita con el nombre de “gaita de foles”, como si poseyera varios odres y no uno solo. Básicamente se trata del mismo instrumento, aunque los portugueses suelen referirse a ella como “gaita trasmontana” (por la región de Tras Os Montes) y los españoles como “gaita sanabresa” (por la comarca zamorana de Sanabria, aunque también se utilice en otras como Sayago y Aliste).
Pertenece a la misma familia que la gallega y la asturiana, la llamada “familia atlántica” o “familia céltica”. Su conformación es similar a la asturiana, pero la digitación es abierta como la gallega. Sin embargo, su característica más peculiar es una escala particular, con el 3º, 6º y 7º grados neutros, a medio camino entre el bemol y el becuadro, básicamente las mismas irregularidades que presenta la escala de la gaita escocesa. No es por lo tanto un instrumento apropiado para tocar conjuntamente con otros con afinación estándar en sus intervalos.
Gaita gallega

Una gaita gallega propia de Galicia
La gaita gallega presenta suficientes diferencias con la asturiana como para que podamos hablar de dos instrumentos distintos. Para la misma tonalidad, la gaita gallega tiene unos tubos sonoros más cortos, y la lengüeta del puntero es bastante más larga. El timbre de la gallega es más picante, la potencia sonora menor, la digitación es abierta como la de la flauta dulce, y su extensión es tradicionalmente de una octava. El puntero es cromático, obteniendo las alteraciones con digitación cruzada (tapar alguno de los orificios situados por debajo del último abierto). Puede tener sólo un bordón bajo, o también algún bordón tenor.
Su área de uso es Galicia y algunas zonas de influencia como Portugal y la comarca leonesa de El Bierzo. También es utilizada desde el término de la Guerra Civil por el ejército español, aunque sólo como complemento de los demás instrumentos en las bandas militares.
Gaita asturiana

Una gaita asturiana
José Remis Vega (gaita) y Jose Manuel Junco (tambor)
La gaita asturiana es propia de Asturies, aunque también viene creciendo su uso desde hace algunos años en Cantabria, donde algunas personas comenzaron llamándola “gaita astur-cántabra” y hoy en día “gaita cántabra”. Hay que decir que en los dos lugares se trata exactamente del mismo instrumento, que suele estar fabricado en Asturies. Son motivaciones de tipo político las que hacen que se la bautice con ese nombre inadecuado, pues de aplicar la misma lógica no tendría sentido llamar a la gaita escocesa así, sino “gaita escoceso – irlando – canadiense – americano – indio – pakistaní – etcétera”, es decir, denominándola no por el nombre del lugar de donde es originaria, en este caso Escocia, sino por los lugares donde se utiliza.
Dicho esto, la gaita asturiana se diferencia de su pariente más próximo, la gallega, por unas mayores dimensiones de los tubos sonoros para la misma tonalidad, una lengüeta del puntero más corta, un timbre característico, la digitación semi-cerrada análoga a la uilleann pipe y otras gaitas, y una extensión de una octava y media. La digitación semi-cerrada junto con otras peculiaridades de la técnica de toque hacen que el estilo suene más “barroco”, con una marcada presencia del efecto stacatto, al intercalar constantemente una nota grave por medio de las demás. En la actualidad la gaita asturiana permite la ejecución de alteraciones. Los intervalos responden a la afinación temperada, por lo que es compatible con cualquier otro instrumento.